PyCon 2005, día 2

La charla de la mañana hoy la dió Guido Van Rossum, creador del lenguaje y BDFL de Python (BDFL es Benevolent Dictator For Life, algo así como Dictador Benevolente de Por Vida). Estuvo muy bien, porque mostró algunas estadísticas sobre como está Python en este momento en el mundo, y luego habló sobre el futuro de Python, desarrollando algunas ideas que se estuvieron hablando los últimos meses sobre cómo y cúando se ejecutarán los pequeños pasos que marcan la evolución del lenguaje (esté es uno de los puntos fuertes de Python: evoluciona lo suficiente como para nunca quedar atrás, pero lo hace al mismo tiempo lo suficientemente despacio y de forma controlada como para no complicarle la vida a los desarrolladores).

Luego Steve Holden presentó a la Junta de Directores de la PSF, los cuales contestaron preguntas del público. Estuvo interesante, porque mostró un poquito sobre la organización que está atrás del lenguaje.

Tuvimos un break, y no fuí a la primera charla: no había nada que me gustase lo suficiente y me quedé preparando una Charla Rápida sobre Money. Sí fui a las otras dos charlas antes del mediodía: una explicaba como desarrollar aplicaciones para distintas plataformas, y no estuvo muy interesante. La otra mostró PythonCard, una aplicación para la construcción de intefaces gráficas. Está última me dio ganas de probar el producto, porque más allá de la construcción misma de la aplicación, que no me gusta, tiene algunas utilidades integradas muy piolas, como un intérprete interactivo que te permite jugar con los widgets de la aplicación que está corriendo en ese momento o una ventana donde te muestra todas las señales que se van generando (como que se movió el mouse, o se apretó alguna tecla, etc.).

Luego del almuerzo comenzaron las Charlas Rápidas. Son presentaciones que duran cinco minutos nada más. La idea es mostrar algo que no es grande y que no lleva más que ese tiempo, y son interesantes, porque en una hora se ven muchos temas distintos. Hubieron varios muy divertidos. Yo expuse la de PyAr y la de SiGeFi.

Me sorprendió lo bien que fue recibida la de PyAr. Por un momento dudé si a alguien le iba a interesar un grupo en otro pais, pero en la parte que decía que ya teníamos 37 miembros, aplaudieron todos. Y al final, cuando mencioné de que todavía teníamos que hacer remeras, hubieron varios que dijeron "yo quiero una!", así que cuando reveamos el tema de hacerlas, debemos tener en cuenta que varias serán "for export", :D. La de SiGeFi gustó tambien, e incluso "recluté" algunos colaboradores.

El próximo bloque de charlas lo pasé en el mismo sitio (el anfiteatro del primer piso), con las charlas de Alex Martelli sobre descriptores, decoradores y metaclases, la de Mike Fletcher (que se le complicó con la laptop y no estuvo muy buena), y nuevamente una de Alex sobre iteradores y generadores que estuvo fantástica.

Ahí terminaron las charlas del día, pero como Anna me había dicho de ir a comer los tres (con Alex), me quedé esperando que él saliera de la reunión de miembros de la Fundación. Cuando terminó, fuimos al mismo local de comidas mexicanas que fui yo la otra vez, pero esta vez pedí un "Fajita Burrito": rico.

Voy a subir esto a la BdV mañana, no tengo red (realmente sí tengo, route -n me indica que apunta todo a un gateway, como corresponde, /etc/resolv.conf tiene los datos correctos, y un ping al gateway funciona pero no a los DNSs, por lo que no puedo resolver un puto nombre). Son las diez y media de la noche, es temprano y podría esperar a ver si "vuelve la interné" pero el ritmo acelerado de estos últimos días me dejó muy cansado, así que me voy a dormir.

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PyCon 2005, día 1

Laaaaaaargaron!

Llegué tempranito, la verdad es que me desperté a las 6 y no me pude volver a dormir. ¡Y eso para mí es un montón!. Hasta para afeitarme tranquilo tuve tiempo, :). La verdad es que estaba un poco nervioso, pero es ese nerviosismo disfrutable, como antes de dar un final en la Universidad (o sea, es como andar en montaña rusa, es una sensación horrible, pero uno aprende a que le guste).

Me registré y me dieron una remera, una bolsita con un par de papeles, un pin, etc. El kit básico del conferencista. Desayunamos y bajamos a el primer piso, al teatro, donde se abría formalmente la conferencia. Primero habló Steve Holden, chairman de la PSF, donde contó algunas novedades interesantes y otros formalismos.

Luego habló Jim Hugunin, de parte de Microsoft, sobre Python en la plataforma .NET. Realmente estuvo interesante la charla, ya que mostró ejemplos, y hasta se animó a echarse un código ahí en vivo. Un programita corto, pero complicado, donde compilaba en .NET una clase genérica y luego creaba una función en IronPython y se la pasaba directamente (o algo así, no se nada de .NET). El punto es que el público se la complicó a propósito, pero al pibe le anduvo (aunque él no estaba muy seguro, ¡les juro que transpiraba!), y el anfiteatro aplaudió a rabiar.

Luego se hizo un break, antes de empezar con las charlas. Ahí conocí a Guido van Rossum y a Raymond Hattinger, que eran dos de los que me quedaban por conocer. Ah! Y en el desayuno me encontré con Anna Ravenscroft (para ser exactos ella me encontró a mi), coautora del Python Cookbook y contribuidora a Python en general (y también es la esposa de Alex, ya que estamos).

Mientras se daban las charlas de la mañana estuve contestando algunos mails y revisando la presentación, para ver principalmente cuanto tiempo me llevaba darla. Me dió un total de 28 minutos, lo que ayer hubiese pensando que estaba bien (después de todo la charla tiene asignado un espacio de media hora). Pero hoy a la mañana, en la presentación de Steve, me enteré de que la idea cuando dicen media hora, es que sean 20 minutos para la charla, 5 para preguntas, y 5 para permitir a la gente moverse de un lugar a otro. Así que de alguna manera voy a tener que achicar los tiempos...

Comí algo de lo que había al mediodía (cuando llegué ya se había acabado todo lo bueno, así que me conformé con algo que era mozzarella, tomate, lechuga y fideos, pero no comí los fideos), y me fuí a la sala donde era mi charla para conectar la notebook y ver que todo estuviese bien. El proyector que había ponía los colores feos, y luego dejó de andar. Entonces Michael (Chermside, que daba la parte para principiantes de Decimal antes que yo) fue a buscar otro proyector. Este estaba mucho mejor, muy muy bien.

Al final arrancamos, con alrededor de cuarenta personas en la sala. Michael dió su charla muy bien, y luego me dejó a mi la posta. En los tres o cuatro minutos de cambio de charla llegaron más personas. Cuando empecé, el público llegaba a sesenta personas. Encima, estaban todos: Raymond, Alex, Anna, Brett, Tim... ¡hasta Guido! Como para ponerse nervioso, ¿no?

Pero lo sobrellevé bastante bien, e incluso fue divertido, porque cuando no me salía una palabra en inglés, se la preguntaba al público, :D. Luego de la charla, esa sala estaba vacía, por lo que aprovechamos para una sesión de preguntas y respuestas más distendida. Estuvo muy bueno. Y parece que realmente estuvo bien, porque varios me felicitaron, :D

Luego fui a la charla de Alex sobre Patrones de Diseño, y me quedé a la de Bruce Eckel, que habló sobre cómo el lenguaje que uno usa para programar realmente cambia el enofoque que uno aplica a los problemas, todo desde el punto de vista de programación orientada a objetos. Estuvo muy buena. Al terminar esa, fui a la charla de Anna, pero la había reprogramado para el otro día. Por lo tanto, estuve haciendo un poquito de sociales por aquí y por allá y luego me puse a armar algunas ideas para el Espacio Abierto que tuve sobre Money. A las seis fuí a la charla de Brett sobre Inferencia Localizada de Tipos, charla que estuvo piola.

Cuando finalizó, fuí directamente a la sala donde tenía el Espacio Abierto. Basicamente fue una reunioncita donde nos juntamos Anna, Alex, tres personas más que no conocía, y yo, y estuvimos tirando las primeras ideas para Money. Lo encuadramos bastante en lo que queríamos, pero la media hora se acabó enseguida, por lo que supongo que armaré otro Espacio Abierto mañana o pasado, y quizás arme también una Charla Rápida (como las que voy a dar de SiGeFi y PyAr). Veré.

Al terminar esta reunión ya eran más de las siete y cuarto, así que enfilé para casa, ¡era tardísimo!

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Fueron los Sprint de PyCon 2005

Hoy fue el último día de Sprint. Mañana ya empieza la Conferencia propiamente dicha.

Sí me estaba olvidando de alguien a mencionar los más conocidos aquí: Martin von Löwis, Michael Chermside y Armin Rigo. Y ayer vino Steve Holden, que no es otro que el Chairman de la PSF (Python Software Foundation).

Estos dos días fueron muy similares a los otros a nivel trabajo. Realmente es muy lindo poder dedicarle varias horas seguidas a los proyectos que uno tiene, sin estar cansado de trabajar todo el día. Y es muy productivo trabajar en conjunto aunque sean cosas por separado, ya que cuando uno normalmente se distrae, lo hace para engancharse en otra conversación y aprender algo nuevo.

Por supuesto, hay de todo. Ayer estuve media hora fumando y charlando con Alex Martelli sobre pescado ahumado y salado, y las formas de conservarlo, para qué se usaba, y esas cosas. Muy pytónico, ¿no? :p

Una noticia interesante: ¡Me invitaron a EuroPython! (Suecia, fines de Junio). Todavía no definí las charlas que voy a dar. Seguro que iré por una de Decimal, pero tengo que decidir si voy a dar alguna sobre Money (un tipo de dato específico para manejar dinero), o dar una charla sobre cómo es desarrollar para Python sin ser yanqui (sugerida por la persona que me contactó, pero algo ya me había dicho Michael Chermside sobre que sería interesante que yo escriba algo de eso). O incluso podría dar ambas, pero tres creo que es demasiado...

Razonando mientras escribo, quizás sería interesante armar un Sprint sobre Money, en lugar de una charla, y que más o menos salga ese proyecto definido desde ahí. Podría ser.

Actualización: Estuve charlando con Alex Martelli, y llegamos a la conclusión que lo mejor es tener un Open Space (sería como una charla abierta sobre un tema; muy piola para discutir especificaciones) aquí mismo en PyCon, continuar el desarrollo de las especificaciones por la lista luego, y armar un Sprint para implementar Money en EuroPython.

Mi último trabajo de los Sprints fue armar la presentación de PyAr. Estoy viendo lo de pedir una URL piola, ¡quizás se nos de!

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Primeros dos días en PyCon

Comenzaron finalmente los Sprint de PyCon 2005.

Básicamente un Sprint es un evento donde varias personas se juntan físicamente a hacer lo que el resto de las veces realizan por separado: diseñar, echar código, etc...

El ámbito físico de PyCon son dos salas del tercer piso de la GWU (George Washington University). En una sala se trabaja principalmente sobre Zope y Twisted. En la otra los temas son AST, PyPy, Distutils y un par más. Yo estoy en la segunda sala, tratando de aprender un poquito de AST, y ayudando a Brett Cannon a que el documento explicativo del compilador que está armando quede listo para que lo entienda cualquiera (aportando mi extremadamente útil punto de vista del ignorante total, ;). No es que haga eso solamente. Estoy preparando las charlitas de SiGeFi y PyAr, trabajando un poquito en SiGeFi y Decimal, y un montón de temitas varios más (ya que estamos, subí las presentaciones de SiGeFi y Decimal por si las quieren ver; están en .sxi, necesitan OpenOffice para verlas).

La sala no es nada especial, un montón de mesas y sillas, un proyector, etc. Tenemos WiFi y hay unos hubs para los que necesitan ethernet por cable. Enchufes por doquier, los pisos llenos de cables (tapados con cinta para no engancharlos), café, comida. Y mucha buena onda, para todo. Ese es el ambiente en general.

Hay momentos en que están todos callados trabajando, muy concentrados, y hay momentos en que la algarabía es total, todos charlando, riendo, etc. La verdad es que está muy bueno, porque te permite conocer a un montón de gente que antes sólo era un remitente en un mail. Alex Martelli, Tim Peters, David Goodger, Fred Drake, Brett Cannon, Andrew Kuchling, y me debo estar olvidando de alguien seguro. Fumarme un cigarrillo con Alex o Tim, o ir a comer con Brett o Andrew, no son cosas que se puedan hacer mucho por mail.

Los sprints comienzan a las 8 de la mañana (aunque los primeros dos días llegué tarde porque el subte se quedó parado veinte minutos en el medio del camino). Hay gente que se llevó una cafetera y hace café, yo hoy me fui a comprar un cafe con leche. Normalmente trabajamos hasta eso de las doce, doce y media, y vamos a comprar algo para comer (y nos traemos). Luego le pegamos hasta eso de las seis, por supuesto con las interrupciones normales para ir a buscar un café, etc. Todo muy distendido.

Dos cosas que me asombraron de Washington. La primera es la forma de manejar (autos, camiones, etc.). Cuando hay un cartel de stop, o incluso en la bocacalle de una avenida, ¡los tipos paran!. Si, detienen el vehículo, miran, y luego arrancan nuevamente. Aunque no venga nadie.

La segunda es que cuando uno va a comprar algo, el precio anunciado (o el que te dicen cuando les preguntás) no es el precio final. Por ejemplo, ayer fui a comer a un lugar de comidas mexicanas, y pedí una ensalada (basicamente el contenido del burrito pero sin la tortilla alrededor) y un agua. Según los precios, el total era $7.99. En la boleta, los precios suman $7.99. Pero después le meten el impuesto (en este caso $0.80) y te cobran eso. Resultado: es difícil saber cuanto vas a gastar. El problema realmente es que el impuesto no es el mismo en todos lados; cada estado tiene su impuesto, eso seguro, pero creo que también varía según la zona, o el tipo de local, etc.

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Viaje a Washington

De nuevo en la ruta. Bueno, para ser exactos, ruta aérea, parece que viajar en avión se ha vuelto mi deporte preferido.

Notarán un cierto cambio de estilo en mi blog, sin fotos (¡me llevaba bastante tiempo encontrar en Internet imágenes relacionadas!), con un discurso más suelto (por lo pronto, lo reviso una sola vez), y con más texto (banquenselán, che). Es un experimento que estoy haciendo, influído por El Diario de Nantes, el cual me gustó muchísimo.

Logística

Aunque me tomé vacaciones desde el Viernes, el Jueves me fui después de comer a mi casa, para preparar todo para el viaje. La verdad es que no había hecho nada aún, así que tenía por delante todas las tareas de logística propias del caso. Y no solamente con respecto a las cosas que debía llevar, sino también higiene personal. Debía bañarme, afeitarme (la cara, no las piernas), y cortarme las uñas (20).

Así que llegué a eso de las 15:30 y me dediqué a la valija. Esta es la parte más fácil. ¿Pretendemos gastar en lavaderos? Noooo. Entonces, a nueve noches, nueve calzoncillos y nueve pares de medias. ¿Nueve remeras? Si tenemos, sí, sino reutilizaremos alguna. Por supuesto, un ejemplar adicional de cada uno de estos para ponerse luego del baño. Básicamente la valija es esa, más dos abrigos, un par de camisetas por si la noche se pone muy fría al acostarse, un par adicional de zapatillas por si se nos mojan las que llevamos puestas, etc...; ningún misterio.

El resto de los preparativos es un poco más complicado. Que esto lo llevamos, que esto no, que esto va en la valija o en la mochila, y así. Es importante ir poniendo en un lugar acotado (ej: arriba de la cama) todo lo que se va a llevar, ya que de esta manera uno se olvida de menos cosas. Pruébenlo, resulta. Y nunca se olviden del dinero ni de los documentos. Nunca. O están jodidos.

Lo más propenso a olvidarse son las cosas del baño (shampoo, perfume, crema, desodorante, etc...), como no se pueden guardar hasta después de bañarse uno, lo más probable es que se dejemos algo allí. El truco es guardarlas todas juntas a último momento, no por partes.

Antes de bañarme fui a buscar a Romina, que le prestaba el auto mientras estaba afuera, y a la vuelta pasamos por el Auchán que a mi me faltaban comprar algunas cosas (¿dejar yo todo para último momento?). Cepillo de dientes, pañuelos descartables, y un cassette para la filmadora. Corto el trámite. Corriendo para casa, a bañarme que era lo único que faltaba. Luego de cambiado, terminar de cerrar el equipaje y para el aeropuerto.

Buenos Aires - Miami

Nunca hice una cola tan larga, ni para el check-in ni para pasar a la zona de compuertas. Pero llegué a tiempo, :). Los pibes de American Airlines (AA) están un poco paranoicos, supongo que como todos los yanquis. Antes de hacer el check-in se pasa por la zona "de seguridad", como le dicen ellos. Allí te hacen preguntas como "¿Quién armó las valijas?", "¿Entre que las armaste y las trajiste, donde estuvieron?", "¿Estás llevando algo que te dió algún desconocido?". Hombre, como que si uno le fuese a contestar que lleva una pasta que le dió un barbudo con pinta de árabe...

Interesante la situación que se desarrolló al entrar al avión. Entramos, buscamos los lugares, nos sentamos, y allí estábamos todos los pasajeros esperando que "arranquemos". De repente, se apagó todo. ¡Todo!. Las luces, el audio, las pantallas de televisión, ¡todo!. La gente se puso nerviosa, se las escuchaba murmurar por lo bajo. Al minuto o dos el capitán informa por parlantes que este avión no tiene el equipo para generar electricidad cuando está parado, y que se les desenganchó el cable de electricidad que los alimenta desde el aeropuerto, que o vuelven a conectar el cable o recién tendremos energía cuando arranquen las turbinas. A los dos minutos, volvió la energía, y la gente respiró aliviada. Fue una lástima, porque estaba lindo todo oscuro. Fue divertido.

De nuevo en el check-in me olvidé de decirle al que atiende que quiero un asiento en particular. Parece sin embargo que las probabilidades estuvieron de mi lado y terminé contra la ventanilla y atrás justito del ala. El lugar ideal. A mi derecha se sentó una chica, que no estaba nada mal, pero el novio se sentó adelante, así que nada. Igual es mejor que un viejo panzón, así que nos permitimos algunas profundísimas charlas de como 10 o 15 palabras cada una.

El servicio de AA estuvo bien. Excepto por un negro gordote, pelito muy corto y con una colita de 2cm en el pelo (¿antes las azafatas eran así?) que la cagó de entrada preguntándole a la piba si yo era el novio, y ante la respuesta negativa de la dama y la indicación de que el novio estaba adelante, fue hasta el mismo y le dijo: "Mirá que el de atrás se está apalabrando a tu novia, y parece que a ella le gusta" (todo en inglés, of course). Pelotudo. Y lo peor es cuando se ponen pesados. Volvió a pasar al rato, y siguió con lo mismo, ¡dos veces más!.

Dormí casi todo el viaje (yo no sé para que pasan películas los pibes estos), y me despertaron para el desayuno una hora antes de aterrizar. Las valijas, en lugar de ir directamente a Washington, hay que buscarlas en Miami, pasarlas por Aduana, explicar que los alfajores no es explosivo plástico, y volver a meterlos para que vayan a destino final. Yo sospechaba que la aduana iba a ser complicada, principalmente porque una señora al salir del estacionamiento de Ezeiza nos contó cómo te revisan siete veces, te hacen abrir todo, etc.

Yo agarré la valija, puse la mejor cara de boludo (vamos, vamos, que la tengo bien practicada), y enfilé para la aduana. Me agarró de volea uno de seguridad y me dijo: That way! (por allá), yo doblé y seguí caminando a donde apuntaba, que no era otra cosa que la máquina donde se despacha el equipaje para el tramo final. O sea, ni me preguntaron que llevaba o dejaba de llevar.

Con respecto a la seguridad en el equipaje, había un cartel que indicaba que cierres las valijas con candados aprobados por la TSA, lo cual le permite a la seguridad del aeropuerto abrirte la valija en cualquier momento si necesitan/quieren hacerlo. Si tiene un candado que no es de ese tipo, ¡te lo rompen! (al candado). A mi me causaba gracia que la única seguridad de mi valija sea un envoltorio de plástico...

En este pais están atrasadísimos. El aeropuerto de Miami, punto neurálgico de los viajes de la parte norte de América, ¡no tiene WiFi! (WiFi es la manera actual de conectarse a Internet de forma inalámbrica, sin cables, muy piola para las laptops). En el séptimo piso hay un locutorio que te da el servicio pero te cobra 5 dólares la media hora (los cuales no pienso pagar). En Argentina no solo tenés WiFi en el aeropuerto, sino hasta en los café de McDonald's! Conclusión, tengo que esperar seis horas y no tengo internet, por lo que estuve escribiendo parte de esto, trabajando en la biblioteca de SMPP que estoy armando, leyendo, y boludeando un rato.

La batería de la laptop es otro detalle, ya que no pude hacerla andar con el conversor 110-220 que me prestó Ale (el conversor propio de la laptop soporta 100V-250V, pero el enchufe es de patas planas no paralelas, y no tengo un adaptador más que el que también eleva la tensión). Cuando enchufo la laptop, indica que se conecta, y a los tres segundos indica que se desconecta. Supongo que es el conversor que limita la corriente (algo similar me pasó con el enchufe del baño en Holanda), así que tendré que comprar un adpatador cuando llegue a Washington (¡ni a palos compro uno en el aeropuerto!). (Actualización: compré un adaptador y carga perfectamente: era eso nomás)

Miami - Washington

Los controles para entrar en el segundo avión se zarparon de exigentes. Nos hicieron sacar hasta las zapatillas y el cinturón, y encima me revisaron con el aparatito manual, porque saltaba el detector por el botón de metal del vaquero. Una porquería.

El viaje fue sin inconvenientes, y ya en Washington agarré las valijas en la salida del aeropuerto, sin más controles. Fui hasta el mostrador de SuperShuttle que es el transporte por tierra que me contrató la gente de la Fundación, y les dí mi código de reserva. En seguida salía una camioneta que me podía llevar y por fin salí del aeropuerto.

La camioneta salió, pegó una vuelta, y volvió al aeropuerto: aparentemente justo apareció otro pasajero y como la camioneta no estaba lejos la hicieron volver. Al primer pasajero que dejaban era a mí, supongo que por el recorrido a realizar. El chofer llegó a la zona indicada pero no encontraba la calle en cuestión. Le pasé mis planos, y más o menos llegó a una calle que se llamaba Perry, pero la numeración no llegaba a la indicada (la calle se terminaba en una rotonda). Cuando salimos de esa cortada nos dimos cuenta que era Perry PL y nosotros debíamos ir a Perry ST.

Por fin agarró mi mapa una señora (el último pasajero que fuimos a buscar) y fue guiando al chofer hasta que encontramos la calle. Llegamos a la altura que tenía anotada yo y todo lo que vimos fue una casita. Linda, pero para nada lo que esperaba (que era algo como un hotel). Llamé por teléfono pero no atendía nadie. Entonces la señora, preocupada, me dejó su teléfono para que la llamara si se me complicaba, "no quiero que andes de noche solo por acá, cualquier cosa me llamás". Luego del agradecimiento de rigor, me bajé de la camioneta, bajé la valija y la camioneta se fué.

Golpeé la puerta y no salió nadie, :(. Ahí estaba yo, en Washington, pensando que me habían cagado con el hotel, y solamente con el último recurso de llamar a la Fundación para que me rescaten. Llamé de nuevo al teléfono que tenía del hotel, y esta vez sí me atendieron: un tipo diciendo que estaba a unas cuadras que ya llegaba.

Cuando llegó me mostró la casa, que no era más que una casa normal donde a mi me correspondía una habitación. Estaba linda, pero no tenía internet. Yo le insistí, porque en la web decía que sí tenía, y me llevó a otra casa a cuatro cuadras de distancia. Esta era aún más grande (ya van a ver el video), dos plantas, tres dormitorios, dos livings, un comedor, ¡hasta un piano tiene!. Y encima, estoy solo, así que tengo toda la casa para mí, :D. Decidí quedarme en esta casa, así que fuimos a buscar las valijas a la otra. En lugar de traerlas a la nueva casa, nos fuimos a un bar a tomar una cerveza.

Al bar que fuimos, que es dónde estaba el tipo cuando lo llamé, es un típico bar yanqui, con una docena de viejos negros, algunos muy gordos, el resto muy flacos, de entre 70 y 80 años. La verdad, ¡no se les entendía nada! Pero eran macanudos, y la pasé bien. Luego fuimos a otro bar, bastante más lejos. Este era el típico bar irlandes, con gente jóven, y muy lindo también. Había una mesa que tenía como un preparado caliente para empanadas de carne, algunas ensaladas, y papas fritas tipo snack pero como para acompañar la comida. Rico, así que me eché en el estomago un buen plato. Luego fuimos a otro bar, enfrente. Este era más familiar, y también estaba lindo.

Al final me trajo el tipo hasta la casa, descargamos las valijas, y acomodé todo un poco para irme a dormir, que al otro día ya tenía que arrancar en los Sprints de PyCon 2005, ¡a las 8 de la mañana!

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