Rueda que te rueda

Cuando salimos de vacaciones, hace un par de semanas, con Moni empezamos a sentir una ligera vibración en el auto.

"¡Qué tarado! Debería haber balanceado antes de salir a la ruta", pensé, pero como ya estábamos viajando, seguimos. Al principio, la vibración se notaba cuando superábamos los 140km/h, pero luego se fue haciendo mayor de manera gradual, molestando a velocidades inferiores: se notaba ya a los 120km/h, y llegando a los 140 ya era molesto.

Como en otras instancias de la vida, cuando algo aumenta de forma gradual, uno no se da cuenta (cuando uno mira al hijo de un amigo que no lo ve hace un año, se da cuenta de cuanto creció, no así el padre; o de repente caés en la cuenta de que todo eso que te pesa cada vez más y más es tu panza). El aumento en la amplitud de la vibración era uno de esos casos.

Llegamos a la costa sin inconvenientes, y me dije que debería ir a balancear el auto en la semana. En la semana me dije que no debería volver sin balancear, y que lo haría el sábado. El sábado pasamos por Pinamar, pero todas las gomerías tenían demasiada espera, así que salimos a la ruta con la misma vibración. Ejemplo clásico de negación e irresponsabilidad, :(.

Encima, no era la misma vibración, era mayor. Pero veníamos más lento, y todo bien. Paramos a comprar unas aceitunas, ya cerca de llegar a casa (a menos de 40km de agarrar la autopista BsAs-LaPlata), y al ratito empezamos a sentir un ruido raro, pero justo una avioneta volaba arriba nuestro, a baja altura, y creímos que el ruido venía de ahí. La avioneta se fue, y el ruido seguía: habia muerto un neumático (notable que el auto iba derechito, impecable), así que me tiré a la banquina y lo cambié.

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Notablemente, cuando volví a la ruta no sentía ninguna vibración: la culpa no era de la falta de balanceo, sino que era provocada por ese neumático que reemplacé. Raro, ¿no? ¿Se rompió el neumático porque tenía un problema y la vibración venía de ahí? ¿Se rompió el neumático porque sí? ¿O por la vibración que luego se arregló sola? (imaginar aquí la musiquita de La Dimensión Desconocida).

Cuando llegué a destino, mi prioridad fue comprar un neumático nuevo, ya que al otro día era el cumpleaños de mi tía Vivi y nos íbamos hasta Luján. Por suerte encontré una gomería que me cambie el neumático (lo compré en Carrefour, porque la gomería sólo tenía Firestone) y balancee.

El gomero me explicó que cuando el neumático es muy viejo (el mío tenía más de cuatro años y 75 mil kilómetros, era uno de los originales del auto), a veces se le forma un huevo (se relajan en un punto las capas de acero), y eso provoca vibraciones cada vez mayores hasta que el neumático se rompe:

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Ok, son cosas que pasan. El otro neumático tan viejo que tenía pasó a ser el auxilio, dejé el auxilio original como par del neumático nuevo que había comprado, y listo.

Salgo de la gomería, con ganas de hacer los últimos pocos kilómetros hasta casita y terminar de llegar de las vacaciones, y con Mónica empezamos a escuchar un ruido (como un rozar) en la rueda recién armada. Como ya había llegado a la Gral. Paz, retomo y trato de volver a la gomería, que estaba casi cerrando. Una diagonal nos obligó a agrandar la vuelta, y no llegué: la gomería estaba cerrada.

Volvimos a casa con el ruido poniéndonos nerviosos. Ni bien al llegar, desarmé la rueda y traté de ver qué era. En eso sale el vecino de al lado, que es mecánico, y me deja tranquilo con una determinada explicación: ok, no habría problema en ir al otro día a Luján. Armo la rueda.

Al otro día, al salir, el ruido se escucha aún más fuerte. No hicimos cuatro cuadras que decidimos volver, no daba para ir hasta Luján con ese ruido. Hablé por fono con mi hermana para que nos pasara a buscar, volvimos a casa, y me apropicué a desarmar la rueda. El mecánico de al lado nuevamente me dió una mano, desarmamos la rueda y vimos que lo que estaba rozando era uno de los bulones que ajustan la llanta contra la maza (no era un bulón original, sino uno de los antirrobo que son más largos que los originales).

Sacamos el tornillo, y anduve una semana con tres tornillos en esa rueda trasera, sin problemas, hasta que el domingo pasado, en lo de mi viejo, saqué los cuatro bulones antirrobo de las cuatro ruedas, los recorté para que tengan el mismo largo que los originales, y los volví a poner.

Con respecto a la rueda que había jodido al principio, la volví a desarmar para cambiarle la grasa, ya que tenía miedo de que haya quedado alguna limadura de hierro y que se meta en los rulemanes. La desarmé toda, le saqué la grasa vieja, limpié todo con nafta, y luego con solvente. Como tenía que esperar a que se seque bien antes de poner la grasa nueva, decidí aprovechar el tiempo y revisar las luces, así que le dije a mi hermana que se suba y que aprete el freno.

Inmenso error.

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Regla número uno: cuando tengas una rueda desarmada, no apretes el freno. Regla número dos: cuando tengas una rueda desarmada, no apretes el freno. Regla número tres: cuando hayas apretado el freno, con la rueda desarmada, y haya saltado una piecita al carajo, no vuelvas a apretar el freno para ajustar nada.

Cuando apretamos el freno por segunda vez (sí, soy un tarado), para ajustar una de las piezas, directamente se salió uno de los cilindritos del freno, y empezó a perder líquido hidráulico. Ahí sí me puse nervioso, porque ya eran como las siete de la tarde, y estaba en el horno, :(.

Pero pudimos volver a poner todo como correspondía (gracias a la ayuda de Gustavo, que laburó par a par conmigo, y mi viejo que siempre es la última palabra y referente en lo que a mecánica se refiere), aunque incluso tuvimos que desarmar la otra rueda, porque no sabíamos en dónde iba la pieza que había saltado.

Conclusión: no dejen de pagar el Automóvil Club Argentino porque nunca saben cuando lo pueden necesitar, :p.

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