Tres momentos del fin de semana

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El sábado luego de dar clase en la Facu la pasé a buscar a Laura por el subte, y nos fuimos a casa. Nos comimos una bruta picada con cervecita bajo el sol, y después lavamos los autos (sí, leyeron bien, no sólo el mío, sino el de mi papá también... tomen giles, ¡no llovió ni un poquito!). Después nos fuimos al "estreno" del departamento que Hernán alquila con Vanesa en Ramos Mejía. Fueron también Christina y Silvina, con Luquitas: un terremoto, todo el tiempo corriendo de aquí para allá. Hasta cuando le quisimos sacar una foto se nos rebeló y casi me manotea el celular:

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Nota aparte para la gastronomía de la noche: de entrada, repollo con pollo por un lado y vitel thone con ensalada waldorf por otro. De plato principal, tarteletis amasados por Vanesa con salsa de camarones. De postre, mousse de chocolate y banana, y flan casero con dulce de leche. Y para el café, masitas tipo tarta de manzana, de frutilla, y de coco con dulce de leche. Todo hecho allí. Impresionante.

El domingo fuimos temprano a casa de Laura, donde el padre hacía un asado e íban los tíos. El asado estuvo muy bueno, la cerveza y el vino también, :O. Y como ya habíamos empezado la dieta, Laura se hizo unas frutillas maceradas al vino blanco, con crema chantilly y pedacitos de merengue. Por supuesto, luego vino una siesta pipona, :D.

Divertidísimo el gato de Laura, Wilson, que juega sobre la cama y se desespera si le hacés ruido con las uñas por abajo del acolchado. Acá lo vemos haciendo fiaca (vaya uno a saber el porqué del filtro rojo de la foto, no es que sea comunista):

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El lunes salimos tempranito (mentira, a las 11:20) para San Fernando, donde pasamos el día con la prima de Laura, Flor, y su novio Mariano. Para no perder la costumbre, seguimos comiendo. Esta vez nos compramos unos sanguchitos de miga en el Coto, gaseosa y cerveza. Para que vean que no todo es comer, sino que también somos re deportistas, con Mariano nos fuimos a jugar al ping-pong (le gané cuatro a cero, jejeje). Por supuesto, eso después de vaguear un rato por la vera del río, vean a Flor durmiendo:

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Y mientras nosotros jugábamos, transpirando la gota, gorda, las niñas dormían la siesta :O. Encima después nos fuimos a merendar. Recontragordos. Por suerte, la vuelta fue tranquila, no había el quilombo que esperábamos, ni en la Panamericana, ni en la General Paz. Pasamos por casa, me bañé y cambié, y nos fuimos a lo de Laura, donde nos fuimos a dormir temprano, cansados por el finde movidito.

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