Graffitis

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Las pintadas en las paredes son muy similares a las que vi en Zurich. Coloridas, con letras raras, y sólo por el arte estético (o a lo sumo a favor de algun grupo musical joven). Pero tomando en cuenta que no era la primera vez que las veía, y considerando que ahora podía comparar más de tres "culturas" a nivel graffiti, noté un patrón muy claro.

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En Argentina hay pintadas en todos lados. En todos lados. En Italia también, en ese sentido son bastante sucios. Pero Zurich y Holanda tienen algo en común: las pintadas son en lugares donde no afectan la estética de la ciudad (nunca vi una casa pintada, o la pared de un negocio todavía en funcionamiento). Por supuesto, hay excepciones. Y en algunas zonas, o barrios, son muy sucios: cuando pintan, pintan (o llenan las paredes de afiches: una porquería).

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Pero al punto que quiero llegar, y es de lo que me di cuenta que sucede en Argentina, es que muchas pintadas son políticas. Y cuando un partido respeta "tanto" al ciudadano como para enviar gente a que pinte la pared de su casa con "Vote Fulanito", o "Menganito conducción", ¿cuán buena propaganda se hacen? Si uno lo pensara dos segundos, jamás votaría al tipo que mandó a ensuciarle (o permitió que alguien vaya a ensuciarle) la casa.

Entonces, ¿cómo es que esta gente es votada, votada, reelecta, y reelecta? A primera vista, y disfrutando del riesgo de sacar conclusiones apresuradas, me atrevería a llegar a la idea de que al ciudadano argentino no le importa que sus dirigentes no lo respeten (tener en cuenta que estoy afirmando esto para los argentinos, pero no digo que esto no suceda también en otros países).

Una vez que leemos esa conclusión escrita, creo que podemos entender muchas de las cosas que suceden en nuestra tierra. Y quizás pueda ayudarnos a pensar un poquito mejor cómo cambiar este estado de situación.

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