Cosmos

En algún momento mencioné algunos libros que uno debería leer antes de morirse. Bueno, en este caso, más allá que tiene su par como libro, voy a recomendar una serie de televisión.

Sí, sí, ya sé. Mezclar las palabras "televisión" y "recomendar profusamente" en la misma frase parece raro, pero esta serie es algo que todos deberíamos ver alguna vez en la vida.

La obra en sí se llama Cosmos: a personal voyage, Cosmos, un viaje personal, y tanto en su versión para televisión como en libro, básicamente es de divulgación científica. Y uno de los logros es que sea entretenido, y se lo debemos al gran Carl Sagan.

Son trece capítulos de una hora de duración... les recomiendo que lo busquen por ahí, y los vean. Está online en varios lados (por ejemplo acá, o acá), pero también lo pueden encontrar en un torrente con subtítulos y todo (los trece capítulos pesan como 8 GB)... si no los pueden conseguir, avisen y vemos qué hacemos.

Les quiero dejar, como ejemplo de lo que van a encontrar muchas veces en Cosmos, algo que no está en la serie: el comentario de Carl Sagan a una foto de nuestro planeta tomada por la nave espacial Voyager 1 a una distancia de 6.000 millones de kilómetros (referencia), foto que acá reproduzco parcialmente (click en la misma para ver la original).

Un pálido punto azul

Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es casa. Eso es nosotros. En él se encuentra todo aquello que amas, todo aquello que conoces, todo aquello del que has oído hablar, cada ser humano que existió, vivió sus vidas. La suma de nuestra alegría y sufrimiento, miles de confiadas religiones, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de la civilización, cada rey y cada campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, cada esperanzado niño, inventor y explorador, cada maestro de moral, cada político corrupto, cada "superestrella", cada "líder supremo", cada santo y pecador en la historia de nuestra especie vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de luz del sol.

La Tierra es un muy pequeño escenario en una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que, en gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades visitadas por los habitantes de una esquina de ese pixel para los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina; lo frecuente de sus incomprensiones, lo ávidos de matarse unos a otros, lo ferviente de su odio. Nuestras posturas, nuestra imaginada auto-importancia, la ilusión de que tenemos una posición privilegiada en el Universo, son desafiadas por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una mota solitaria de luz en la gran envolvente oscuridad cósmica. En nuestra oscuridad, en toda esta vastedad, no hay ni un indicio de que la ayuda llegará desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos.

La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Colonizar, aún no. Nos guste o no, en este momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos.

Se ha dicho que la astronomía es una experiencia de humildad y construcción de carácter. Quizá no hay mejor demostración de la tontería de los prejuicios humanos que esta imagen distante de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos los unos a los otros más amablemente, y de preservar el pálido punto azul, el único hogar que jamás hemos conocido.

Que lo disfruten.

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Intro a Python, slides + voz

Martín Gaitán armó un sidecast con mis filminas de Introducción a Python y mi presentación de las mismas en las 7mas Jornadas Regionales de Software Libre.

Un sidecast es básicamente poner en paralelo las filminas con el audio. En este caso particular se desluce un poquito en la parte que no sigo las filminas sino que muestro otras cosas por el proyector (cómo crear y ejecutar un programa, el uso del intérprete interactivo, etc.).

Anyway, acá está, ¡muchas gracias Martín!

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Recapitulando un poquito

Estas últimas semanas fueron moviditas, el último post es de hace 15 días, y eso que ese ya venía atrasado.

Bastante laburo, pero copado, al punto que se me están atrasando muchas cosas para leer, porque cuando estoy frente a la máquina prefiero laburar que leer blogs y noticias.

Igual, a nivel de lectura terminé de leer Las Torres del Olvido, un excelente libro medio futurista, medio realista (gracias Sil por prestármelo), y arranqué Speaker for the Dead (segundo libro de una saga que viene muy bien, gracias Lucio por la recomendación).

Camping, en Salto

Y a la hora de hacer otras cosas frente a la máquina, le puse algo de pilas a lalita, y a un juego que estoy armando (clon de otro conocido), el enjuéwemela.

Durante Semana Santa nos fuimos con los primos a Salto (en Buenos Aires), donde comimos, tomamos, y nos reimos mucho. Ah, y también paseamos algo, :p. Las fotos de este post son de allí, acá está el resto.

También me junté con otros organizadores para terminar de armar el presupuesto de PyCon Argentina 2009, y definir lo necesario para salir a buscar sponsors. Estuve por la Facultad de Ingeniería de la UBA, para ver si hacíamos el evento allí, pero parece que finalmente se hace en la Universidad de Belgrano.

Las ruinas del Molino

Aproveché algunos ratos libres para ver un par de películas (eso irá en el post correspondiente de pelis), y la novedad al respecto es que empecé a terminar de ver Cosmos (también, habrá un post sobre esto).

Creo que no me olvido nada relevante de estos días, aunque obviamente hubieron visitas varias, y algo que luego contaré en un post más adelante, cuando se de el momento.

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PyCamp 2009

Se realizó la segunda edición del PyCamp, nuevamente en Los Cocos, como la vez pasada.

Sábado

Esta vez llegamos un poco más tarde y el centro Allen ya estaba abierto, así que entramos directamente y nos empezamos a acomodar. Dejamos las cosas en las barracas, boludeamos un ratito, y ya empezamos a desayunar.

Luego del desayuno (o casi terminando), arrancamos con la planificación de los cuatro días, pero en lugar de armar una grilla pusimos todos los proyectos y luego los distribuimos por zonas horarias. Al terminar esto (que no es trivial), boludeamos un rato y ya almorzamos.

A la tarde arrancamos con el proyecto que más me interesaba: la CDPedia. Nos juntamos alrededor de una mesa, les pasé a todos el código (así no cargábamos la red), y les fui contando los objetivos del proyecto, la estructura en disco, y la forma de laburo de los componentes. Discutimos distintos acercamientos a distintos problemas, vimos posibles soluciones, intercambiamos ideas, abrimos bugs, y un montón de detalles más, pero en general la idea fue que muchas personas se familiaricen con el proyecto, para que sigan laburando los días siguientes.

Luego de cenar llegó la parte más lúdica del campamento: aquí la mayoría dejamos de programar y nos ponemos a jugar a cualquier cosa: juegos de cartas, de mesa, por computadora, etc. Yo tenía muchas ganas de jugar al Virtua Tennis, un muy buen juego de tenis, pero que sólo corre sobre Windows. Con Perrito lo intentamos correr en una máquina virtual, pero no tuvimos demasiado éxito. Luego lo instalamos en el Linux mismo, usando Wine, y aunque era jugable (tenía el problema que no le funcaba el sonido), no nos sirvió para nada porque explotaba cuando queríamos armar un partido entre dos computadoras a través de la red. Y, como la idea era jugar en grupo, decidimos buscar otra cosa.

Jugando al Catán

Saqué el Catán, un juego de mesa muy copado del que ya hablé acá, y lo disfrutamos un par de horas. Como nota de color, fue la primera vez que compartimos un Legui con Perrito (siempre hablamos de esto en el canal de PyAr). Nos quedamos como hasta las dos de la mañana, y disfrutamos mucho la partida.

Domingo

Al otro día me levanté tempranito, y luego de desayunar me puse a laburar con la CDPedia, sólo y en grupo.

A la tarde arrancamos con el diseño del reemplazo de naushika (el bot que estamos usando en el canal de IRC de PyAr). naushika es un bot armado hace rato, y usa una plataforma un poco vieja y que ya no está mantenida. Y cómo queríamos agregarle bastante funcionalidad, decidimos que íbamos a escribir un Bot de IRC, al cual se le pudieran poner de forma muy fácil distintos plugins para lograr la funcionalidad deseada.

Bastantes estábamos interesados en este proyecto, así que usamos un pizarrón para discutir el diseño. Lo sacamos hasta abajo de un árbol, y nos pasamos la tarde armando esto, hasta que finalmente comenzamos a programarlo (para los más técnicos: usamos Twisted, que ya nos da un cliente de IRC, y armamos algo genérico con un sistema de plugins autoinstalables que se registran en un dispatcher y reciben los mensajes que quieren, contestando lo que se enviará al server).

Diseñando lalita

En todo el diseño, perdimos una buena parte de tiempo eligiendo el nombre del nuevo bicho, ya que como iba a recibir una reescritura de cero no nos parecía que siga con el mismo nombre que antes. Queríamos que el nombre pareciera de mujer (porque es más simpático, porque tenemos pocas mujeres en el canal, y es muy divertido cuando la gente le quiere hablar sin saber que es un robot), pero también queríamos que tenga algún sentido geek. Luego de pasar por numerosas propuestas de nombres de víboras, terminamos yéndonos para el lado de una serie de televisión que nos gusta mucho: The Big Bang Theory. En esta serie, uno de los personajes presenta a la que es su predestinada futura esposa, que se llama Lalita Gupta. Así que le pusimos lalita.

Luego de cenar, y con una fuerte lluvia afuera, hicimos la reunión de PyAr, donde discutimos la organización presente y futura del PyCamp mismo, y cómo íbamos avanzando con PyConAr, ideas, inquietudes, problemas, desafíos. Luego de la misma, seguí laburando con lalita hasta que me venció el sueño, como a las 2 de la mañana.

Lunes

El día amaneció seco, pero bastante fresco, al punto que yo, que estaba de bermudas y remerita, tuve que dejar de programar abajo de un árbol y meterme adentro un rato antes de comer, porque tenía frío. La actividad matutina en la que participé fue un Bug Day de Python, que estuvo medio frustrado porque la conectividad no era la mejor (encima tenía bloqueado un puerto de la red que me era imprescindible para trabajar con esto), pero al menos cerramos un bug luego de un extensivo análisis de Humitos.

Justo antes de comer hicimos la foto grupal del evento. Este año pudimos hacerla al aire libre, ya que aparte de la bandera que colgamos en la pared teníamos un cartel que podíamos mover de un lado para el otro.

Foto grupal

El resto del día lo pasé programando a lalita, y jugando bastante ping pong (de a ratos, armábamos dos o tres partidos, parábamos, luego volvíamos a jugar un par más;, y así). También tuve algunas conversaciones de diseño con otros chicos que seguían laburando con la CDPedia.

Luego de comer, volvimos a jugar un Catán, pero esta vez lo regamos con unos vinos que habíamos comprado. Ya me estaba yendo a dormir cuando me distrajeron con un nuevo ping-pong, y al terminar el mismo me enganché a jugar un juego de rol que estaba liderando Alecu (juego que me encantó, vamos a ver si coordino alguna vez juntarnos en casa con esta excusa). Terminamos a las cuatro y media de la mañana y me arrastré como pude hasta la cama, casi caminando dormido...

Martes

El martes me levanté más tarde, me pegué un baño tranquilo, y al poco de ponerme a trabajar algunos chicos avisaron que iban a ir a un parque que hay en Los Cocos, donde hay un laberinto que es bastante conocido. Yo tenía ganas de ir, así que emprendimos viaje (caminando, porque está a unas diez cuadras largas del lugar donde paramos). El lugar estuvo muy bueno, con buenas vistas y cosas lindas para sacarles fotos (charlamos bastante sobre fotografía con Dave). El laberinto, en particular, estuvo muy divertido: está armado con ligustrina (la cual tiene metro y medio de altura), se entra por un costado y hay que llegar al centro, y no fue tonto resolverlo (aunque tampoco tan complicado, porque éramos cinco e íbamos explorando distintos senderos en paralelo).

Volvimos justo para almorzar, y luego seguí trabajando con lalita hasta que nos pusimos a trabajar en una idea muy loca que tuvo Perrito: la de sacarnos una foto simulando La Ultima Cena, de Da Vinci. El resultado estuvo muy bueno, como podemos ver aquí, pero tengo que destacar que cuando al grupo se le pone una idea en la cabeza, ciertamente encuentra los medios para resolverlo.

La última cena... Da Vinci, dejá de copiarnos

Luego me fuí a acomodar la valija, para tener todo listo y medio cerrado, y seguimos laburando con lalita hasta que se hizo el momento de partir. Terminamos de armar todo, saludamos, y caminamos las cuadras hasta la parada del micro, y ya volvimos a Buenos Aires.

Todas las fotos, aquí.

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