Decimal en PyCon 2005

Finalmente todas los pequeños detalles que tenían que encajar justo lo hicieron.

La Fundación de Software de Python (PSF) me invita a Washington, USA, para exponer en la Tercer Conferencia Internacional de Python (PyCon 2005).

La charla será sobre los aspectos avanzados de Decimal (un módulo que agarré empezado, pero que coordiné, impulsé, programé, y ahora está en Python 2.4).

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Nueva versión de SiGeFi

Salió SiGeFi 0.3, luego de recorrer un largo camino, pero con el alto nivel de calidad de siempre.

¿Qué es SiGeFi?

SiGeFi es un Sistema de Gestión Financiera pensado principalmente para el hogar y las finanzas personales.

Siempre manteniendo la simpleza de uso y de conceptos, SiGeFi posee características de un Sistema de Gestión complejo:

  • Cumple con los conceptos de Contabilidad por Partida Doble
  • Posee un esquema de Distribución en base a Presupuestos
  • Permite realizar Préstamos entre cuentas (con costos financieros asociados)

Y por supuesto, está completamente escrito en Python; todavía no nos decidimos por la GUI.

¿Qué hay en esta versión?

Cambio de funcionalidad:

  • Incorporamos un LoanChecker, una alerta asincrónica programable que verifica el vencimiento de los préstamos.

Cambios internos:

  • Finalizamos todos los docstrings, y generamos la documentación de las clases usando epydoc (próximamente será publicada en la web como parte del contenido de la misma).
  • Tradujimos todos los textos al inglés, y realizamos la integración con gettext, con lo que desde ahora SiGeFi es multilenguaje (por ahora tenemos inglés y castellano solamente).
  • Corrección de errores varios.

Especificamos la interfaz gráfica de SiGeFi. En el documento manual-gui.html indicamos la funcionalidad de cada ventana, y también agregamos una imagen preview de la misma, por lo que si querés tener un anticipo de como lucirá la GUI, allí lo tenés).

¿Qué puedo esperar para la próxima versión?

Que terminemos la GUI (con todo lo que ello implica) y algunas otras mejoras:

  • Ver si podemos reemplazar PersitentDict con un shelve.
  • Estudiar los controles de consistencia del Pickle, e implementar algunos si es necesario.
  • Definir el procedimiento de arranque y codearlo en config.py.
  • Armar la página Web.
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Películas, libros y cita

Hice una lista de toooooodas las películas que quiero ver. Por supuesto, es dinámica: iré sacando las que vea e iré agregando nuevas según se me ocurran o se estrenen algunas. Que las quiera ver no es sinónimo de que sean del gusto general (¡vamos! ¿no me conocen?), incluso no significa que sean buenas, están advertidos, :). De cualquier manera, si también quieren ver alguna, coordinamos.

También armé una lista de tooooodos los libros, apuntes y demás que tengo. El uso de esta lista es obvio: me sirve a mí para ver en que caja los tengo, y a ustedes para ver qué me pueden manguear.

Como tercer punto, una cita que encontré en el blog de Nat; traducida es algo como: "Allí va. Uno de los propios prototipos de Dios. Alguna clase de mutante de alta potencia que nunca fue considerado para producción en masa. Demasiado bizarro para vivir, demasiado atípico para morir". Jejeje, tengo amigos así, :D

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On fire

Firefox acaba de superar la marca de 25 millones de descargas. 25 millones.

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El promedio es de un cuarto de millón por día, pero lo más interesante es que no tiende a bajar la cantidad diaria. Se mantiene. Y de a poquito vamos erosionando el porcentaje de mercado del Internet Explorer.

Tengan en cuenta que el objetivo de Firefox no es desbancar al IE, sino "reconquistar la web". Pero que el IE deje de tener la mayor parte del mercado sería un efecto colateral hermoso, ya que representa vivamente las malas intenciones de Microsoft ejercidas a través del mal uso del monopolio que posee dentro de los sistemas operativos de escritorio.

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Fin de semana de paseos

Viernes tarde-noche: Zaandijk

El viernes a la tarde terminamos el curso temprano, porque los chicos de Grecia tenían que tomar el avión a las 5 de la tarde, y como debían estar dos horas antes, cortamos el curso al mediodía, después de comer. Como teníamos algunas horas de sol por delante decidimos ir a conocer alguna otra ciudad. Tenemos una guía que nos dieron en el primer taxi donde comentaban de una ciudad cercana a Amsterdam, en la que se podían encontrar algunos molinos de viento.

Fuimos a la estación y sacamos los pasajes hasta la ciudad que indicaba la guía. Cuando llegamos allí nos encontramos con un pueblo chico, pero con una peatonal activa (aunque el centro de informaciones para turistas estaba cerrado). Como no sabíamos bien para dónde ir, preguntamos, ¡y nos dijeron que en esa ciudad no había molinos!, y que el lugar al que queríamos ir estaba dos paradas de tren más adelante.

Volvimos a la estación, compramos los tickets correspondientes, y por fin llegamos a la ciudad. También pequeña, sin peatonal, pero mucho más limpia que la anterior. Carteles en la calle nos guiaban y llegamos, luego de caminar unas cuadras, a la zona de molinos. Era a la vera de un río, donde gracias a dos plantas procesadoras (creo que de cereales y cacao) había un olor particular en todos lados.

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Es una zona muy muy pacífica, realmente dudábamos si vivia gente allí, ya que estaba todo muy quieto (demasiado quieto: gente vivía en esas casas, pero digamos que la época no era muy turística...). Estaban los molinos, algunos en funcionamiento inclusive. Por lo que pudimos entender, no se usaban para extraer agua ni moler grano, sino para preparar tinturas para ropas.

Tomamos el camino de vuelta y nos desviamos para ver otro molino, este dentro de la ciudad. Luego nos tomamos un cafecito en un bar y fuimos a la estación a esperar el tren de vuelta a Utrecht.

Sábado: Amsterdam

El sábado arrancamos temprano, luego de desayunar. Nos fuimos hasta Amsterdam donde contratamos un paseo en bote por los canales, en el que van explicando un poquito lo que ves, y tienen paradas en las que podés bajarte y volverte a subir en otro bote del mismo recorrido. Es un lindo paseo.

En la primer parada nos bajamos: teníamos una feria (mercado de pulgas) y la Casa Rembrandt para ver. Pensé que la feria iba a ser interesante, pero solamente tenía cosas usadas, viejas, y caras. Pegamos dos o tres vueltas y seguimos camino.

La Casa de Rembrandt estuvo muy interesante. Aparte de estar ambientada como en la época, decorada con los cuadros que él tenía en ese momento (propios y ajenos), hubieron dos demostraciones. La primera fue de etching, y la segunda de cómo preparar óleos.

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Etching es un proceso de estampado, donde primero se graba con ácido una plancha de cobre (se cubre la superficie de la plancha con un material resistente al ácido, se "dibuja" sobre ese material, elimininándolo controladamente, y se sumerge la plancha en ácido, con lo que el ácido penetra en el cobre en las partes "dibujadas") y luego se utiliza esa plancha para hacer impresiones (se pone tinta en la plancha, haciendo que la tinta entre en los surcos de la misma, luego se limpia la plancha para eliminar todos los excedentes, y se pasa por la prensa para bajar la tinta al papel). El señor que hacía la demostración usó los mismos materiales que usaba Rembrandt (notable la tinta: de huesos quemados) y la verdad que la impresión quedó muy bien.

La otra demostración fue dada por una chica, y comenzó explicando de dónde se saca cada pigmento para realizar los distintos colores. Piedras, huesos, plantas, tierras; todo es usado para lograr algún color. Luego de procesar cada cosa se obtiene un polvo del color necesitado, el que se mezcla con un aceite especial hasta que se logra el óleo con la consistencia necesaria. En total, el trabajo es largo, complicado y arduo, por lo que normalmente lo hacían los estudiantes de Rembrandt, no él (así cualquiera).

Volvimos a tomar el bote, y nos bajamos en la otra parada, para ir al Museo Van Gogh. Un edificio imponente, con mucha seguridad y muchos cuadros caros. Una porquería el hecho de que te obligaban a dejar la mochila pero no se hacían cargo de su seguridad, y que no te dejaban filmar. Pero aprendí bastante sobre la historia de Van Gogh (¡no sabía que sólo había pintado 10 años!) y fue interesante poder ir viendo algunos elementos de su obra en órden cronológico.

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Luego fuimos a comer, a un restaurant que encontramos cerca de allí. A la mitad del almuerzo nos sorprendió una manifestación: hombres, mujeres y niños con pancartas que iban desfilando por la plaza donde estaba el restaurant. Averiguamos, y la moza nos dijo que esa manifestación era porque el precio de los alquileres estaba subiendo en Amsterdam, y algunas personas querían que el estado intervenga para forzarlos a permanecer en el valor actual.

Luego del almuerzo, y como faltaba una hora para poder continuar el paseo en bote, decidimos caminar hasta La Casa de Ana Frank. Cuando llegamos allí, nos encontramos de que no íbamos a poder entrar: no se puede ingresar con mochilas y tampoco tienen lugar donde dejarlas. Estuvimos pegando un par de vueltas por el centro, y decidimos entrar a un shopping antes de volvernos. Se llamaba "Magna Shopping", pero era chico, cerraba a las 19 (como todo en Holanda), ¡y hasta había que pagar para ir al baño!

Domingo de Brujas

El domingo nos levantamos bien temprano (antes de que abrieran el lugar para desayunar incluso), ya que teníamos un viaje muy largo: salimos para Brugge, Bélgica. Había que hacer dos combinaciones, y aunque no teníamos demora entre tren y tren, el viaje total era de tres horas y media.

Por suerte el clima nos acompañó y fue un día soleado, diáfano. La ciudad es muy linda, pequeña, pintoresca. Tiene algunos edificios muy viejos, otros más nuevos, pero siempre respetando una arquitectura muy particular. La ciudad en general es muy turística, y todo el tiempo están desfilando contingentes de aquí para allá.

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Comimos al mediodía en un lugar que nos pareció lindo, pero no nos quisieron dar agua caliente (¡me contestaron "nosotros no hacemos eso"!), así que me fui enojado de esa porquería de restaurant. Luego de comer seguimos caminando, y nos sorprendió que era avanzada la tarde y seguía habiendo un lindo sol (quizás fue suerte, quizás fue que estábamos un grado más al sur). Cuando empezó a caer la noche enfilamos para la estación de tren, donde nos tomamos un café (acá sí nos dieron agua caliente, y la chica que nos atendió habló todo el tiempo en un castellano forzado pero bueno).

Germán encontró una máquina en la estación que era para imprimir fotos. Teóricamente uno le conectaba la memoria de la cámara, le ponía el dinero correspondiente, y la máquina imprimía las fotos que uno elegía. Era interesante, y quizo probarla, pero no funcionaba.

Volvimos, y lo largo del viaje nos mató: cuando llegamos ni siquiera comimos, nos fuimos a dormir directamente.

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